Cómo trabajo, y por qué documento tanto
En una organización sin área de sistemas, el problema rara vez es que falte tecnología. Es que nadie tiene el panorama completo, y las decisiones se toman con lo que alguien alcanza a recordar.
Por eso documento todo. No por burocracia: porque tu organización tiene que poder seguir sin mí.
Un informe por cada visita
Cada visita cierra con un documento fechado. Nada se reporta de memoria, y nada se acumula para un informe final que llega cuando ya no sirve de nada.
Es un documento que puedes leer, archivar y presentar. Si mañana cambias de proveedor, se lo entregas y no empieza de cero.
Digo lo que no pude averiguar
Cada informe incluye lo que quedó abierto: qué no pude verificar, por qué, y qué haría falta para hacerlo. La ausencia de un dato se documenta igual que el dato.
Suena obvio y casi nadie lo hace, porque expone los límites del trabajo propio. Prefiero que sepas con exactitud qué sé y qué no, a que te quedes con la impresión de que revisé cosas que no revisé.
Reviso cada documento antes de entregarlo
Antes de que te llegue, cada documento pasa por una revisión que busca cifras sin respaldo, contradicciones internas, afirmaciones sin evidencia y compromisos de fecha que nunca acordamos.
No es un adorno. En el informe de una prueba de concepto, esa revisión detectó cinco fechas de cronograma que se habían generado solas y que jamás se pactaron con nadie, y una afirmación sobre la capacidad del sistema que ninguna prueba respaldaba. Las dos se corrigieron antes de enviar el documento.
Cuando recibes un informe mío, ya fue auditado contra su propia evidencia.
Uso inteligencia artificial, y lo digo
Buena parte de ese trabajo lo produzco con ayuda de inteligencia artificial: análisis, redacción, revisión. Es la razón de que una organización pequeña pueda recibir documentación del nivel que normalmente solo produce una firma grande, a un costo que puede sostener.
Nunca con datos de las personas que atiendes. Eso tiene su propia página, con el detalle completo: qué pasa con la información de tu organización.
Autonomía en lo operativo, permanencia en lo que sigue apareciendo
Mi objetivo no es que dependas de mí para lo que tu equipo puede resolver solo. Cuando un sistema termina operando en manos de tu propio personal, sin que nadie tenga que llamarme, eso cuenta como éxito y así lo reporto.
Me quedo para lo que no deja de aparecer: las decisiones, lo que se descompone, y lo que tu financiador te va a pedir el año que entra.